La soberbia de Ícaro

Variante de un poema inspirado en la pintura de Henri Matisse

Ícaro emerge.
Alado en su altivez levanta el vuelo displicente,
un aura empuja su jactancia,
un soplo de orgullo lo sostiene.
Abajo quedó el mar con la boca abierta, a la espera
y atrás, la advertencia paternal que enceró sus alas.

Ícaro pájaro,
Ícaro de aire,
Ícaro mítico.
Va suspenso en el revolotear de su insolencia
desafiando al sol -de cara a esos brazos de fuego-
sin comprender siquiera la amenaza.

Un haz candente penetra la cera y la disuelve.
Ícaro bate sus alas como brazos
y sus brazos como alas
¿va en caída libre o va libre, en caída?

Su corazón disminuido revienta en rojo
y las estrellas se iluminan como heridas abiertas
por donde el cielo mana la ansiedad de verlo a la deriva.
Ícaro pájaro.
Ícaro el hombre.
Ícaro errático.

Ícaro cae.

 

Alejandra Meza Fourzán ©

 

"La caída de Ícaro", de Henri Matisse (1947)
“La caída de Ícaro”, de Henri Matisse (1947)
Anuncios

4 comentarios sobre “La soberbia de Ícaro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s